Muchas personas lo primero que
hacen al entrar al mundo de la cerveza artesanal es crucificar a las aguas
minerales que nos hacían ver como cerveza y de paso uno de los símbolos más
representativos de estas chelas en la cultura mexicana, las micheladas. Yo no
soy así.
Por supuesto, siempre que puedo
evito la Tecate y Modelo, lo que es muy seguido pero como dije alguna vez, mi intención
no es que desaparezcan ni que la gente las deje de consumir, primero mi
objetivo es lograr hacer que la gente sepa que tiene otras opciones, no solo
esas. Pero con las micheladas es otra cosa, a mí en lo personal me encantan,
sobre todo para el verano y esto tal vez le parezca un sacrilegio a varias
personas.
Mis inicios en el mundo del buen
beber fue por la coctelería, a mi desde siempre me ha interesado y atraído,
cuando todos mis amigos en preparatoria estaban queriendo tomar su Bacardi con
Coca-Cola (y claro, sufrir de la horrible cruda que ese mugrego da) yo prefería
comprar lo necesario para prepararme bebidas como el “Ruso Blanco”, “Gin Fizz”,
“Tequila Sunrise” o cosas sencillas como un “Gin&Tonic” pero siempre con
una presentación bonita, porque claro, un amigo y yo siempre cargábamos nuestros
vasos de cristal mientras todos usaban los de plástico rojos. El sibarita
estaba naciendo (aunque para ese entonces muchos solo nos ponían como que éramos
unos chavos muy mamones, al parecer no ha cambiado mucho la perspectiva de
algunas personas). Así que con el tiempo me volví el chavo al que le hablaban por
teléfono para preguntarle sobre cómo hacer X bebida o al que invitaban a
fiestas para que se hiciera los tragos o el chavo que, además de guapo, te podía
hacer un Martini de chocolate bien riquísimos (y todavía) y así enamorarte. Si,
alguna vez engatuse a mujeres con mis tragos, no me juzguen ustedes alguna vez
lo han hecho.
Una cosa obviamente lleva a otra
y bueno, termine mas clavado en el mundo de la cerveza artesanal (pase por el
vino por supuesto, pero no, ese ambiente no va conmigo) pero tengo un obscuro
pasado que hoy les revelare, yo alguna vez me puse a vender Micheladas. Y no,
no digo que sea obscuro por el hecho de que vendía micheladas en la carretera
(eso, de hecho, fue muy divertido) sino porque todo lo que podía usar era de
Grupo Modelo, por eso de los contratos, así que como a mí no me gustaba la
cerveza sola (porque no había probado una de verdad) las Micheladas fueron mi única
forma de poder tomarla y que me gustara, pero claro el niño ya sabiéndole un
poco a la coctelería también hacia sus mezclas para salir de lo convencional,
aunque obviamente, no tuvieron tanto éxito, la gente solo quería la clásica michelada
o con clamato, cerveza fría para llevar y ya.