Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de diciembre de 2013

The Session #82 - Eso es tan dos mil doce


Como cada mes la blogosfera cervecera goes crazy y nos juntamos un bonche de gordos esnobistas a platicar sobre un mismo tema y cada quien compartir su opinión, nos guste o no (en el The Session anterior hubo un altercado con un bloggero que defendía su postura de que la cerveza es una bebida masculina y que las mujeres se veían mal bebiéndola, tanto fue la crítica a este bloggero que terminó por tumbar el post). Eso es lo bonito del internet, un grupo de personas sin mucho que hacer queriendo jugar a ser profesionales que hacen patéticas críticas en un ambiente lleno de amor y armonía. 


Para el The Session de Diciembre Steve Lamond nos invita a contar una historia al estilo el Abuelo Simpson, frente a la chimenea en nuestra mecedora y con los nietos sentados en el piso escuchando lo que tienes que decir, clásica imagen invernal (aunque hay muchos bloggeros que están en primavera aun pero a veces a los del hemisferio norte se nos olvida que también hay sur). Así que siéntense chamacos y déjenme les platico una historia.  
"Un Eslem en sus evidentes setentas se sienta frente al fuego, mirando las llamas recordando su legado, un par de sus nietos se acerca y le llevan en su copa tulipa favorita una muestra de una cerveza que había hecho su papá, un Belgian Darkel estilo favorito del abuelo. Eslem los voltea a ver con cariño y les pide sentarse para contarles una historia."

-Verán hijos, yo se que lo que les platicaré ahora les sonará una locura, pero hubo un tiempo en que los autos llevaban motores de combustión interna ¡Y FUNCIONABAN CON HIDROCARBUROS! 

-Abuelo ¿estas inventado cosas otra vez? 

-Para nada, vivíamos como animales en esos días. Pero en fin, uno como buen ingeniero con barba y bigote podría saber una o dos cosas sobre como hacer reparaciones menores a tu coche, pero por comodidad preferías llevarlo al mecánico, una vez lleve mi pequeña tortuga ninja a que le dieran su shampoo de cariño porque ya estaba viejita y tenía que darle un poco de amor de vez en cuando. Alguna vez fui con un mecánico nuevo que me quedaba muy cerca y el chavo hizo un trabajo nefasto, le comenté y se hizo a oídos sordos, después hice un comentario en su página de Facebook y un groupie de dicho mecánico me dijo: 

"Tienes mucho tiempo para criticar y levantar la bandera de conocedor cuando en realidad sólo nombras un único detalle al coche. Si ya sientes que nada en el mundo de la mecánica y sabes reconocer a primera vista una buena ejecución o un excelente servicio te invito a hacer una recomendación, es más ¡¿POR QUÉ NO DAS UNA CATEDRA DE MECANICA AUTOMOTRIZ?!"

-Abuelo, no te creo, en nuestros libros de historia del mundo dice que la internet en tu época era una zona llena de amor, armonía y libre de gente grosera. 

-Pues tus libros mienten, siempre lo han hecho. Es mas, Santa no existe y váyase con su mamá *Eslem nalguea a sus nietos* 


Dejen me explico, al parecer una deidad se molestó por un post casi tan viejo como el blog mismo, una lista sobre las peores cervezas que habíamos probado argumentando que si somos tan genios diéramos recomendaciones a esa cervecerías sobre como arreglar sus errores.  

Yo soy más de la idea que un consejo no se da si no se pide y vaya que un par si me han preguntado "¿y que crees que sea?" y ahora si, vamos a darle posibles broncas que puedan tener y sus soluciones pero, si no me piden mi opinión ¿pos quien soy yo para decirles "tu cerveza tiene este error, la cagaste en esto, se arregla así, ahora arréglalo"? Menos cuando las compro yo esperando una cerveza bien hecha y resulta que hay algo extraño. Al parecer lo que pretende dicha deidad que dejó su comentario en ese post del 2012 es que los consumidores que encontremos los defectos le hablemos a la cervecería para resolverle el problema que pudiera llegar a tener ¡QUE CLASE DE LOCURA ES ESA!. 

También me ha tocado el caso que me mandan cervezas para que las pruebe y les mande mi opinión de regreso, ahí si es obligación mía desmembrarla enterita y si llegase a tener algún issue hacerlo notar de forma clara y de lo mas profesional que pueda, ya que si me las envió con este objetivo, no voy a escribirle unas notas de cata estilo In Cervesio que lo que menos busca es ser profesional y pretensiosa, sino algo mas relajado, aterrizado y jocoso. 

Veo un futuro donde esas listas de los potajes más contaminados que he probado sea una divertida anécdota que contar entre los amigos, pero siendo justo, no es un futuro cercano... pero también hay que admitir que desde que salió dicho post a hoy he probado menos cervezas mexicanas que hay que tirar al caño y muchas otras más que digo ijuesupinshemare ¡DAME OTRA!. Vamos bien, equipo, vamos bien. 

Nos estamos leyendo. 
Eslem Torres

miércoles, 13 de noviembre de 2013

The Audacity of Hops: The History of America's Craft Beer Revolution - Tom Acitelli

Portada
Una de mis adicciones modernas es comprar libros en Amazon, ya sean digitales o físicos pero tengo poco mas de dos años que no he comprado un solo libro en una tienda física... bueno si contamos los comics pos no pero esos juegan en otra liga. El último bonche de libros que me llegó venía con The Audacity of Hops, libro que no hizo tanto ruido en la bloggosfera cervecera en su lanzamiento como Water de John Palmer, ambos lanzados por las mismas fechas. Son dos libros muy diferentes pero no por eso uno menos entretenido que el otro. 

El subtítulo nos lo deja muy claro, es la historia del movimiento artesanal norteamericano iniciando con Maytag y su descubrimiento de Anchor (historia que compartí hace unos meses) y terminando en el verano del 2012 y que es lo que están haciendo los big players del movimiento en ese tiempo (incluye referencia a la compra de Grupo Modelo por parte de AB InBev) 

Imagen tomada del sitio web de Tom Acitelli
Tom Acitelli nos desmenuza la historia cervecera norteamericana en pequeñas dosis de forma cronológica, brincando constantemente de protagonista, introduciendo nuevos y cerrando los capítulos de otros pero siempre respetando los años en los que está hablando, así que si hay que hacer mucha labor de memoria para ir relacionando de quien habla y que hacía sobre todo en las primeras dos secciones que hablan de muchos de los protagonistas que hoy en día ya no suenan sus nombre tanto como en aquel entonces. 

Una de las grandes ventajas de este libro es que lo puede disfrutar cualquiera que este mas o menos interesado en la historia de como nació el movimiento del craft beer, no necesitas saber absolutamente nada de procesos sobre como se fabrica, nada de prehistoria ni los nombres, es mas, siquiera haber probado una cerveza artesanal aunque se da por sentado en algunos detalles pensando que el que esta leyendo el libro debe estar interesado en el tema y conoce una que otra cosa así que no se clava en detalles, sólo explican lo suficiente sobre fabricación e ingredientes para que alguien fuera del circulo pueda comprender de lo que se habla. 

Lo considero un must read sobre todo para aquellos que empiecen a jugar con la idea de abrir su propia cervecería ya que el Estados Unidos de finales de los 70's principios de los 80's es muy similar en las características de sus cervecerías con el México de los 2010's, como ejemplo claro este extracto de un reportaje sobre las micro cervecerías gabachas en el New York Times en Noviembre de 1983. 

"Micro-breweries have sprung up over the past few years to produce a few thousand barrels of specialized beer each year for limited distributionbut despite admirable intentions and some pretty good productsmany of the new beers are pretty awfulMost microbrewery founders are just beer-lovers who want mainly to make their own idea of the perfect beerThey pick up most of their brewing experience in kitchens." 

En lo personal soy un gran fanático de la historia cervecera (el acumulado de La Corta y Jocosa historia de la cerveza así como el post sobre la historia de la mujer en esta bebida lo dejan claro, espero) y encuentro este libro de lo mas interesante, una lectura en la que seguramente regresaré un par de veces mas para volverle a extraer todas las anécdotas que pueda, recomiendo que si eres cervecero, te gusta la historia y te gusta leer, no dudes en adquirirlo. 


Nos estamos leyendo 
Eslem Torres 

lunes, 26 de agosto de 2013

Flanders Red Ale: El borgoña de Bélgica



Siempre de los siempre, antes de involucrarse más a fondo en la cerveza, lo que solemos escuchar en México es que la cerveza Alemana es la mejor de todo el mundo, es de esos mitos que no he podido entender de donde viene. Cuando se habla de cerveza europea siempre te mencionan Alemania en el pedestal y de vez en vez se cuela Republica Checa e Inglaterra. Cada cual tiene lo suyo pero no entiendo porque nunca entre esas recomendaciones me he topado con Bélgica, ese país que si no es hasta que empiezas a buscarle te das cuenta de que tiene algo más que ofrecer además de Stella Artois.

Nadie puede negar que Bélgica es uno de los países con mayor tradición cervecera a nivel de Alemania, Republica Checa e Inglaterra que son los más populares. Por el amor de Dionisio ¿Witbier? ¿Cervezas de abadía? ¿Lámbicas? ¿Cervezas flamencas? ¿Saison? Estos condenadotes tienen una tradición impresionante. Hace algún tiempo ya hable sobre las saison o tradicionales farmhouse ales así como las Lámbicas que son la delgada línea entre la cerveza y el vino. Ahora me gustaría hablarles un poco sobre el estilo Flanders Red Ale, el borgoña de Bélgica.

Las Flanders Red no son exclusivas de Bélgica ni tienen denominación de origen, lo cual nos da la libertad de poderlas fabricar en cualquier lugar del mundo, sin embargo tenemos que remontarnos a Bélgica para conocer mejor su origen. Este estilo de cerveza se caracteriza por ser rojizas¸ generalmente claras ya que sus residuos se deberían quedar en la botella al servirla (aunque habremos los que nos gusta el yeast shot). Sus aromas deben ser frutales, ciruela, cerezas, grosellas, toques especiados por la levadura y bacteria que la fermenta, vainilla por su reposo en barricas y por supuesto una cierta acidez y astringencia que la vuelve refrescante y le da su tan particular sabor.

Se suelen hacer con lúpulos de bajo alfa ácidos, normalmente variedades alemanas y checas. Suelen ser blends o mezclas entre varias barricas para lograr una homogeneidad en los sabores ya que se suelen añejar por varios años en barricas de roble donde cada uno, dependiendo las bacterias que se han desarrollado en ellos, generara más o menos características, al mezclar logras un perfil deseado.

Una de las características que podrían diferenciar este estilo con las Gueuze, perteneciente a las Lambic, es que estas últimas su fermentación es 100% espontanea mientras que en las Flanders Red se puede inocular con levadura. Otro de los trucos para distinguirlas (además del color, mientras que las Gueuze suelen ser doradas las Flanders Red son rojizas llegando a carmesí) es que las Lambic tienden a ser sabores y aromas más a granero, funkyness que le llaman los americanos y una acidez sutil mientras que las cervezas flamencas es más notoria una acidez avinagrada. Aquí es donde nos damos cuenta que sabores y aromas desagradables en ciertos tipos de cervezas son buscados y admirados en otros tantos.

Durante la edad media se documentó sobre el uso de cervezas blancas y rojas como parte importante de trueques, las weissbrau de trigo y las rothbrau principalmente de cebada. Ambas cervezas ya eran fabricadas en el siglo 12 en Bruselas pero su primera referencia escrita OFICIAL sobre esto data ya de 1229, sin embargo se sabe que el uso del trigo sin maltear en la cerveza en esta región data de 1137, al menos por documentos oficiales. Se consideraba una parte fundamental en el estilo de vida de Bruselas, tanto que los Duques de Brabantia daban privilegios a los cerveceros de la región para la producción de esta bebida aunque hacer la cerveza para el consumo doméstico era aún la costumbre preferida.

Para el siglo 14 tanto en Flanders y Brabantia se cambió la forma de producción del cervecero casero (que recordemos que en esos tiempos la mujer se encargaba de ello ya que la cerveza era considerado como parte del alimento) para dar pie a la producción de consumo local (¡apoya tu cervecería local! Versión Siglo 14) gracias a la introducción del Lúpulo, ya que antes se seguían utilizando la mezcla de hierbas y especies llamado gruit, cuya venta y monopolio lo tenía el clero.

A estas pequeñas granjas cerveceras se les llamaban Kam.

Estas granjas sembraban trigo y cebada casi en exclusiva para la producción de sus cervezas y la alimentación de los animales, así que para las épocas de cosecha se dejaba a un lado la cervecería para ponerle toda su atención al campo. La producción de cada granja era para la producción de cada familia o grupo, aunque también se usaba para intercambios con otras familias o granjas por aquello de que les faltara carne, quesos, leches, panes y demás productos que también producían dentro de ellas.

Hasta mediados del siglo 14 se encontró el primer registro de receta donde se cita el uso de la levadura. A pesar de que aún no se conocía como mico organismo hasta la llegada de Van Leeuwenhoek y Pasteur, ya se entendía su funcionamiento en el proceso de elaboración de cerveza así que tomaban parte del kräusen durante la fermentación para agregarlo a los lotes nuevos y acelerar el proceso.

La clave de las Flanders Red Ale es la mezcla, el blending, y así como también pasa con las Lámbicas hay cervecerías y también hay casas que se dedican exclusivamente al blending. Esta práctica no se ha logrado demostrar su origen ya que se encuentran referencias que los belgas enseñaron a los ingleses sobre esto para la producción de sus Porters pero también existen los datos que muestran lo contrario, que fueron los ingleses quienes recomendaron a los belgas hacer mezclas con sus cervezas. Haiga sido como haiga sido la tradición de ambas está ligada y aquí es donde entra un nombre que aun seguirá sonando en nuestras cabezas cerveceras, Eugene Rodenbach fundador de la cervecería Rodenbach, una de las principales productoras del estilo en nuestros días.

La historia de este hombre y sus viajes a Inglaterra por si solos son estupendas anécdotas que después contare, pero si no fuera por él este estilo no habría sobrevivido. Al parecer cada estilo tiene su salvador.

En el siglo XX el estilo de lagers claras que tanto se popularizo en Europa fue el inicio del fin de este estilo ya que los esfuerzos fueron encaminados a aquellos estilos cuya demanda era mayor, así que a inicios de siglo las Pilsner checas y Helles alemanas llenaban los cafés por toda Bélgica. Lo peor vino durante la segunda guerra mundial donde los alemanes que tomaron la región prohibieron la producción de cerveza a los belgas ya que tomaban su equipo (que estaba fabricado en cobre) para utilizar el metal en cosas de mayor importancia para la guerra.

De 1950 a 1980 el 70% de las cervecerías en Bélgica habían cerrado.

Afortunadamente para nosotros no todo fue perdido y la tradición se salvó, hoy en día podemos conseguir sin mayor problema cervezas flamencas y sus versiones americanas que toman prestadas las tradiciones.

Las más clásicas representaciones del estilo que podemos encontrar comercialmente son Duchesse de Bourgogne de Brouwerij Verhaeghe, Rodenbach Grand Cru de Brouwerij Rodenbach y Cuvée des Jacobins de Brouwerij Bockor.

El viernes les platicaré de una cerveza inspirada en este estilo pero fabricada en Texas que me pareció espectacular.

Nos estamos leyendo
Eslem Torres