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martes, 15 de septiembre de 2015

De Struise Pannepot Reserva 2010



Hace varias semanas me pasaron un pitazo bien sordeado preguntándome si había probado la Pannepot y pues sí, hace tiempo y me gustó mucho a lo que el chavo me dice a bueno es que llegaron unas botellas a The Beer Company y pa saber si valía la pena ir por una a lo que inmediatamente le dije que no fuera, que estaba muy fea e intomable con la intención de que hubiera más cervezas para mi… no funcionó. Para mi sorpresa no era la Pannepot… sino la Pannepot Reserva la cual añejan 14 meses en barricas de roble francés así que mejor aún pues esa no la había probado así que me hice con dos botellas y así fue en sus notas.



Nombre: Pannepot Reserva 2010
Cervecería: De Struise Brouwers
Estilo: Belgian Strong Dark Ale
Alcohol por Volumen: 10%
EXTRA: Fabricada con diversas especias y añejada 14 meses en roble francés
Cantidad: 330ml
Procedencia: Vleteren, Bélgica.
Precio: $150 en The Beer Company Anáhuac.


Vista: Negra completamente sin espuma en el vaso ni carbonatación aparente.

Olfato: Especias muy intenso, nuez moscada, canela, frutos secos cristalizados, chocolate, madera. Muy compleja y enriquecedora en nariz. Impresionante.

Gusto: Barrica, madera, reminiscencias a stout y no sólo a Belgian Dark Ale, especies sutiles que difícilmente reconoces a la primera pero sabes que algo tiene ahí de cariño en la receta. Una amargura sutil pero que se siente, buena dulzura y un cuerpo más generoso y no tan ligero como las más clásicas Belgian Strong Ale.


Veredicto: ¡DE POCA MADRE! Esa delgada línea entre Belgian y stout con una generosa variedad de especias me pareció estupenda, días después me tome la otra e igual la disfrute muchísimo. Se volvió una de las mejores cervezas que he probado y con un precio así no es tan descabellado hacerse de ella con más frecuencia… si es que el Beer Company la trajera con más frecuencia.

¿Material para cava? Muy recomendable, pero es de esas cervezas que difícilmente vas a poder guardar, sobre todo una vez que la pruebas.


Evidentemente mientras escribía este post se me antojo de sobre manera una Pannepot Reserva y le pregunte a Héctor del The Beer Company que cuando traía más sin darme fecha en ese momento, me rompió el corazón. Sin duda una cerveza que vale mucho la pena probar y mejor aún, tener ahí en tus reservas personales para cuando te sientas muy fancy o nomas quieras tomarte una cerveza espectacular.


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Eslem Torres

jueves, 30 de julio de 2015

Orval Trappist Ale



No es bragging (bueno si un poquito) pero a veces tengo cervezas muy ricas y peculiares en el refrigerador, de esas que te pones algo rejego para abrir porque piensas "es mi última" o "híjole es que es algo tan sabroso que quisiera compartirla" o demás excusas que nos gusta poner. Hace no mucho llegue a la casa con un antojo brutal de una cerveza, en específico de una saison pero sólo tenía dos botellas en el refrigerador, una que quiero compartir con un par de amigos y otra era mi última botella de Rogaciana (la saison que yo hice) que esperaba guardar para comparar con el nuevo lote que hice. Tuve que tomar la decisión rápida y la más lógica ¿cuál era la cerveza que menos iba a extrañar? Curiosamente mi respuesta fue Orval.


Esta botella de Orval la tengo guardada desde el 2012 y la guardaba (según yo) para alguna ocasión especial, no fue así pero no impediría que la disfrutara de sobremanera como mi respuesta a combatir el calor y el terminar una semana medianamente estresante. Nunca había probado una Orval añejada tanto tiempo así que vamos a ver qué resultados nos dio, aquí las notas.



Nombre: Orval Trappist Ale
Cervecería: Brasserie d' Orval
Estilo: Belgian Pale Ale
Alcohol por Volumen: 7.2%
Lúpulo: Hallertau, Styrian Golding, Strisselspalt
EXTRA: Acondicionada con Brettanomyces
Cantidad: 330ml
Procedencia: Gaume, Bélgica


Vista: Ámbar semi turbio con una corona grande y blanca que tenía poca duración en realidad.

Olfato: Unas notas vinosas muy marcadas, ciertos toques del brett pero siendo las notas a ciruelos las más marcadas en el aroma.

Gusto: Cuerpo ligero y final seco, los sabores aunque notorios eran sutiles en la duración y potencia en boca. Carbonatación activa en boca con un importante sabor a frutos secos sobre todo el ciruelo y ciertas notas granjosas del brettanomyces pero más ligeras de lo que hubiera esperado.


Veredicto: Muy buena, la verdad y tengo que ser honesto, Orval ha sido de mis cervezas favoritas que compraba seguido en esas escapadas rápidas a la frontera, pero añejada (esta botella era del 2012) al menos a mí no me gustó tanto como cuando la probé más fresca.

¿Material para cava? El perfil de Orval permite dejarla en cava para que vaya evolucionando y en efecto evoluciona de manera favorable, pero ya ahí es de cada quien elegir cual versión preferiría y yo entre más fresca mejor.


Buena, interesante pero personalmente no la pensaría para añejarla tanto, me he dado cuenta que son pocas las cervezas que me gustan añejadas y en definitiva Orval no es una de ellas (¿Cuál sí? Stone Vertical Epic 12.12.12 por ejemplo Gracias a Benjas por habernos compartido esas botellas hace tiempo). Tengo la necesidad ahora de reemplazarla por una nueva botella porque si hay algo de lo que presumo es que me gusta tener siempre 3 cervezas en mi refrigerador: Duvel, Sofie y Orval... agregaría otra a esa lista, Rogaciana, mí consentida, esa cerveza no debería faltarme nunca para evitarme estar abriendo esas que digo “no es momento de abrirla”.


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Eslem Torres

jueves, 9 de julio de 2015

Belgian Blonde Show Down. Finisima / Patito / Affligem.

A veces me ponen que intente hacer cosas que a mí personalmente no les veo sentido, sobre todo cuando la cerveza para mi es algo que disfruto mucho beber de manera lenta y disfrutable. Los amigos de Lúpulo Cerveza Store me dieron estas tres cervezas, Finísima, Patito Belgian Blonde y Affligem con la condición que las probara a ciegas y al mismo tiempo para hacer una comparación más justa y decirle honestamente cual me gustaba o encontré mejor lograda.


Un domingo muy tranquilo ya que no hice cerveza ese día (ya tengo un par de meses, horribles y tristes meses) por lo que decidí hacerlo para entretenerme en algo porque si no, en serio, me pongo a picarme los ojos. Aquí las notas a ciegas de las tres cervezas para al final, llegar a la conclusión.


Vista #1: Dorada ligeramente naranja, turbia con una gran carbonatación y una espuma acolchada y densa que no desaparecía.

Vista #2: Naranja en su color, muy turbia y sin carbonatación en el vaso con una espuma que desapareció de manera muy rápida, lo suficientemente veloz como para no alcanzar a tomarle foto.

Vista #3: Dorado ligeramente naranja con una carbonatación activa con una espuma densa de retención media que iba desapareciendo poco a poco.


Olfato #1: Notas muy marcadas a especia sobre todo el clavo clásico de la levadura belga, pero no muy potente y con un buen y marcado dulce, maltosa.

Olfato #2: Tiene ese dulzor belga en el aroma gracias a las maltas que me recuerda a fruta cristalizada y unas notas muy ligeras a especias.

Olfato #3: Especiado de mediana intensidad, muy sutil y una nota a pan tostado muy ligera, más marcada la malta.


Gusto #1: Cuerpo mediano, amargor sutil pero era un amargor que venía de las notas de especie que da la levadura. Buena carbonatación en boca y ligeramente dulce, logras sentir ese dulzor de las maltas y una permanencia en boca de estos sabores considerable.

Gusto #2: El sabor especiado es mucho más fuerte que en las otras dos que en lo personal me llegó a ser hasta amargo incomodo pero la permanencia de esto en boca es muy corta. Espesa en cuerpo pero sin la carbonatación que esperaría de una Belgian Ale. Notoriamente más dulce que las otras dos.

Gusto #3: Cuerpo ligeramente espeso, más denso que las demás. Buena carbonatación en boca con el sabor de las especias de mediana retención y permanencia. El sabor tiene mejor permanencia que en la segunda pero menos que en la primera.

La ficha técnica de las tres cervezas en discusión:



Nombre: Belgian Blonde Ale
Cervecería: Patito Cerveza Independiente
Estilo: Belgian Blonde Ale
Alcohol por Volumen: 6.5%
Cantidad: 355ml
Procedencia: Mérida, Yucatán, México.
Precio: $45MX en Lúpulo Cerveza Store.


Nombre: Affligem Blonde
Cervecería:
Estilo: Belgian Blonde Ale
Alcohol por Volumen: 6.8%
Cantidad: 300ml
Procedencia: Opwijk, Bélgica
Precio: $50MX en Lúpulo Cerveza Store.


Nombre: Finísima
Cervecería: Bebidas Primordiales.
Estilo: Belgian Blonde Ale
Alcohol por Volumen: 6.5%
Malta: 2-Row, Aromatic y Trigo.
IBU: 12.5
Lúpulo: Hallertauer
Cantidad: 355ml
Procedencia: Monterrey, Nuevo León, México.
Precio: $49MX en Lúpulo Cerveza Store.


Particularmente la muestra #1 fue la que me pareció más atractiva en lo visual como en el sabor mientras que la #3 me pareció bastante similar a la #1 pero con un aroma que se antojaba más. La verdad es que la muestra #2 va más al lado dulce, no tan especiado y aunque sería mi última opción al menos en esta comparación si veo a quienes les podría gustar, pero yo no soy uno de ellos.

Ahora ¿Cuál resultó ser cada cual? Para mi sorpresa confundí la #1 y la #3 entre sí mientras que la #2 si le atine, el orden fue el siguiente.

#1 – Affligem
#2 –Patito Belgian Blonde
#3 – Finísima

Sí, me gustó mucho Affligem, me siento un traidor a la causa de la artesanalidad. Lo que debo admitir que no me pareció es el precio, estamos hablando de una cervecería que le pertenece a uno de los conglomerados más grandes de cerveza en el mundo por lo que su volumen de producción no es poco, además que el volumen de importación y toda la estructura que tiene Heineken México no es ni en lo más mínimo similar a la de los pequeños productores por lo que un precio de venta al consumidor a la par con estos se me hace difícil de creer… pero ese soy yo.

¿Haz probado las tres? ¿Cual te ha gustado más?

Nos estamos leyendo.

Eslem Torres.

viernes, 5 de junio de 2015

The Session #100 – Grisette: La hermana minera de la Saison.

Una vez más y como cada mes la blogosfera cervecera se une para hablar de un tema en específico bajo la bandera de The Session que este mes llega a su edición número 100 la cual su anfitrión The Tale of the Ale nos invita a hablar sobre estilos viejos. Bajo ese concepto podría entrar muchos, prácticamente todos, honestamente fuera de las mil y un variedades que la BJCP le da ahora al India Pale Ale eso de crear estilos nuevos no se da mucho últimamente, pero a lo que el anfitrión se refiere en específico es que hablemos sobre esos estilos viejos, casi desaparecidos que están teniendo un resurgimiento, como el Gose, Kentucky Common, Grodziskie o del que me gustaría hablar a mi hoy, el Grisette.

En términos simples Grisette es un estilo belga originario de la provincia de Hainaut para los mineros del área así como la saison era la cerveza que bebían los granjeros, aunque esta cerveza de granja solía ser más fuerte en comparación a la Grisette. El nombre del estilo hay distintas teorías pero las dos más fuertes es que refiere al traje gris de trabajo que llevaban las mujeres jóvenes que trabajaban en fábricas y luego dobleteaban turno sirviendo cerveza en los bares para estos mineros. La otra teoría es sobre que se le llama así solamente por el color de las piedras que minaban. 

Nunca he ocultado mi fascinación por el papel de La Mujer en la historia de la cerveza así que me creo más la primera teoría y es que cuando te pones a leer un poco sobre este término puede tener algo de razón. Primeramente el término Grisette era un apodo popular en Francia para la mujer obrera de finales del siglo 17 y la región de Hainaut es, pues, la que está pegada a Francia. En el diccionario de la academia francesa de 1694 define como una Grisette a una mujer de cuna humilde pero para la edición de 1835 esta definición fue cambiada a una mujer joven que es coquetilla… como me gustan. En esa Francia urbana del siglo 19 las jóvenes trabajadoras solían referirse principalmente a las que trabajaban en la maquila de ropa, confecciones de vestidos, sombreros, costureras y demás, la idea era que al terminar sus jornadas iban por su segundo turno en los bares de la localidad sirviéndole la cerveza a los mineros. Más adelante este término paso a ser un tipo de groupies de los bohemios pero de eso no estamos hablando.

Regresando a los que si nos interesa los productores de cerveza usaban trigo en este estilo de una manera más agresiva que lo que usualmente se usaba en Saison o al menos es lo que dicen los registros, eran más ligeras en alcohol de igual manera para reducir el gasto de granos, lo que nos hace pensar que, a diferencia de estas segundas que se fabricaban para el auto consumo, la Grisette era producida en específico para la venta, usualmente no superaban el 5% de alcohol y había tres subestilos principales: Grisette Jeune que era la de batalla, la de todo el año; Grisette de Garde fabricada de septiembre a diciembre y Grisette Superieure que vendría siendo algo así como Imperial Grisette que era una versión más potente y concentrada para esos que se sentían bien Mudos (y me refiero a nuestro Mudo colaborador de ICF que se cree bien rudo). La relación Cebada-Trigo era de 9:1 que siendo honestos se me hace un porcentaje muy ligero para considerarla una cerveza de trigo.

Estos estilos se “extinguieron” a mediados del siglo 20. Aquellos que recuerdan esas Grisette tradicionales las mencionan de bajo alcohol, de cuerpo ligero, doradas, nada complejas con la intención que tuviera mucho de eso que ahora llaman “La Refrescancia”.

Para los que somos fanáticos de las Farmhouse Ales hemos visto como los que fabrican estos estilos han estado sacando un par de estas aunque no a una escala tan grande como en mi particular punto de vista, se lo merecería. Pero es que regresando al punto de que el Saison es un estilo tan ambiguo y que permite realmente muchas cosas, la línea entre saison y grisette es muy pequeña, casi indistinguible y ambas pertenecerían a esa gran categoría que es en realidad el Farmhouse Ale junto a las Biere de Mars  y las Biere de Garde.

Hace no mucho hice una de hecho, a mi gusto quedó bastante sabrosa aunque difícilmente podría decir que tan acertado fue ya que no he probado otra del estilo más que la Petit Prince de Jester King (que de hecho ellos tampoco la ponen como Grisette, que es lo que me refiero a esa ambigüedad del Saison) pero eran intentos muy distintos esos dos.

En las siguientes semanas les platico de esa receta por lo pronto vayan y súrtanse rápido para esta ley seca del fin de semana porque si amigos que no son de México, en varios estados de nuestro país hay elecciones y al menos aquí está prohibida la venta de alcohol durante el día anterior y el día de las votaciones. Así las cosas.

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Eslem Torres

viernes, 5 de septiembre de 2014

The Session #91 – [Inserte chiste poco ingenioso que involucre decir “belga” en doble sentido queriéndose hacer el divertido]

Es que en serio, no falta el que acaba de conocer las cervezas de Bélgica y se quiere hacer el chistosito creyendo que es la primera persona que hace un comentario así. Pero ese no es el tema del que hablaremos en el The Session de esta ocasión.


Como cada mes la blogosfera cervecera se une para discutir un tema en específico donde cada quien, en su estilo y opinión, hablará del tema propuesto. Ahora le toco al blog Belgian Smaak proponer el argumento de esta ocasión el cual, la verdad, está demasiado abierto:

The topic that Elisa and I have chosen for this month’s Session is ‘My First Belgian’. The rules are that there are no rules. There is incredible opportunity at your fingertips; whether it be to write about the first time you tried a Flemish red brown ale or the time you got your taste buds around a traditional Belgian witbier.

Pues yo tomaré la oportunidad para contarles de la primera vez que tomé una cerveza estilo belga y que fue, de hecho, la razón que me empezó a interesar la cerveza no tradicional. Mi roommate regresó de unas vacaciones en alguna tierra exótica donde probó una cerveza llamada Carolus Ambrio, pero cuando regresó a Monterrey no sabía dónde encontrarla por lo que insistió en que nos embarcáramos en una búsqueda por ella y dado que a mí me gusta mucho probar cosas nuevas y que no tenía nada mejor que hacer fue lo que hizo que lo acompañara y gran decisión. Después de un considerable tiempo dimos con un establecimiento que la manejara con otro tanto número de cervezas importadas.


Carolus me pareció muy rica, dulce, especiada, intensa. Nos la sirvieron en copa, pero yo de necio le di un trago de la botella, lo cual fue un gran error pues la espuma que se generaba en boca la volvía complicada de tomar de esta manera, por lo que aprendí que, al menos este tipo de cervezas, debería ir siempre en copa. Después de otras tantas que probamos en dicho lugar cerramos con Duvel la cual es, a día de hoy, una de esas cervezas que suelo tener en mi refrigerador siempre por si las dudas.


Hay supuestamente un dicho que dice “siempre ten una Duvel en tu refrigerador para una ocasión especial, aunque esa ocasión especial puede ser simplemente que tienes una Duvel en el refrigerador”. 


Las cervezas estilo belgas (que al parecer a Stephen Beaumont le molesta que se les diga así) suelen ser un atrayente para los apasionados de este fermentado. Hay un momento en que Bélgica te enamora y difícilmente te suelta, es una etapa como la de las IPA y la de las sours. La gran diversidad de estilos, procesos y ese toque especial que vuelve diferente a cada una de sus cervezas, a pesar de ser “del mismo estilo” es lo que, al menos a mí, haga revisitar varias de sus cervezas emblemáticas y que, aunque ande con la etapa de otros estilos, nunca deje de poner el ojo en que se está haciendo en Bélgica.


Llegué a esto de la cerveza por Carolus, pero me quedé por Duvel. Pues mientras escribo esto hagamos una ocasión especial, al fin que debo tener una en el refrigerador. Y si me ven ahorita en Cerveza México, invítenme una cerveza estilo belga.

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Eslem Torres

jueves, 19 de junio de 2014

Julius


Últimamente he estado muy interesado en las cervezas belgas he intento probar todo lo nuevo que encuentro en Monterrey, y regreso varias veces a viejas queridas como Duvel, Chimay y Westmalle. Esta Julius la verdad no me llamaba tanto la atención por ser de Hoegaarden que es lo mismo a que le pertenece a AB InBev así que no esperaba nada que me hiciera brillar los ojitos. 


No es que crea que las macros hacen cosas malas, pero no es mi primera opción, sobre todo cuando busco cervezas belgas pero no había porque no darle una oportunidad. Aquí nuestras notas. 


Nombre: Julius 
Cervecería: Brouwerij van Hoegaarden 
Estilo: Belgian Strong Pale Ale 
Alcohol por Volumen: 8.7% 
Cantidad: 330ml 
Procedencia: Hoegaarden, Bélgica 
Precio: 65$MX en Lúpulo Cerveza Store 


Vista: Dorada clara con buena carbonatación en el vaso, la corona muy compacta que desaparece rápidamente. 
Aroma: Mucho a grano, algo a paja, muy suave el aroma para lo que esperaba de una cerveza con tanto nivel de alcohol. 
Gusto: Maltosa, suave con sabores a paja, pan, masa madre y un toquesin a especias muy pero muy sutil. Lo que me sorprendió fue el cuerpo y lo fácil de beber, era peligrosamente bebible a pesar de su nivel de alcohol que no es poca cosa.  


Veredicto: Buena y nada más, un ejemplo muy simple de las Belgian Strong Pale Ale pero que si veo el nicho al que va. Tiene sus fanses, pero yo no soy uno de ellos. 
¿Material para cava? No lo recomendaría. 


Cuando he tenido la oportunidad de platicar con personajes cerveceros en Austin que ya tienen rato en esto siempre voy sobre la pregunta de "¿Qué tal la Celis White?" cerveza de Pierre Celis que fabricó ahí durante un tiempo, despues que dejara Hoegaarden por roses con AB InBev. La clásica witbier igual, no es mi opción #1 pero no me parece para nada mala (y mucho mejor que la Blue Moon, por ejemplo). Está Julius pasa algo similar, no es una nada mala Belgian Pale Ale y si podría recomendársela a varios amigos, pero para mi, me sigo quedando con otras opciones. 


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Eslem Torres

lunes, 17 de febrero de 2014

La historia detrás de la pinta - Bières de Chimay


Es esa bonita fecha donde las colaboraciones internacionales se hacen presentes y los amigos del Barcelona Beer Fest nos volvieron a invitar a colaborar con un post hablando de alguna de las cervecerías que van a asistir al evento (y que según el line-up que nos enviaron esta ¡PA' RELAMERSE EL BIGOTE!). El año pasado escribí sobre la historia de Anchor Brewing Company, una cervecería que me gusta mucho y cuya historia es, también, muy entretenida, si no lo han leído pueden checarlo dando clic por aquí o por acá. Este año, como podrán darse color por el título, elegí hablar sobre Chimay. 

Antes de hablar sobre Biéres de Chimay quiero poner un poco en contexto. 

Hace muchos años la cerveza fue un producto que se fabricaba y comercializaba por monjes, esto lo hemos platicado un poco aquí (corta y jocosa historia) y aquí (trapense o abadía) pero en resumen la iglesia tomo el control de la cerveza porque generaba dinero, cochino dinero. De hecho fue Carlomagno uno de los mayores promotores de la fabricación ordenada de la cerveza dándole facilidades a los monasterios para hacerlo allá por el siglo IX.  En el año 1080 es fundada la Orden de los Cistercienses de la Estricta Observancia que viene siendo ya el modelo bajo el que trabajan las abadías que fabrican cerveza, entre ellas la de Chimay. 

Ahora si, en 1850 un grupo de monjes salen de la abadía de Westvleteren para fundar la abadía de nuestra señora de Scourmont en lo que hoy es el pueblo de Chimay, en la provincia de Hainaut en Bélgica y desde su fundación la cervecería era parte de los planes pues era una gran forma de recaudar dineros. Como dato anecdótico, al día de hoy, esta es una de las regiones más pobres del país y la cervecería de este monasterio es de los empleadores más importantes de la localidad, la verdad es que fuera de esta abadía no hay mucho que ver en la ciudad. 

En 1862 arrancan oficialmente con la venta de cerveza aunque no a como la conocemos ahora, en realidad hacían una lager que llamaban "Bavaria", cerveza estilo Dortmund para estar a la moda de lo que sucedía ya en Europa y el furor de las lagers claras, sin embargo no les funcionó como esperaban y remplazaron rápidamente a una Brown Ale similar a la que ya fabricaban en Westvleteren. A partir de esto empezaron a fabricar dos cervezas, una single o patersbier que tomaban directo de las barricas de madera para consumo exclusivo de los monjes y la Biere Forte que embotellaban en presentación de 750ml para venta a público. No fue sino hasta 1875 que oficialmente empezaron a ofrecer dos cervezas diferentes al público, aunque esto no era del todo cierto ya que la "nueva" creación era la misma cerveza añejada en barricas recubiertas de alquitrán. Yup, alquitrán, verán los médicos en aquella época aseguraban que esta cerveza, pasada en tratamiento con alquitrán, tenía mejores propiedades para la salud. Un año después la abadía empieza a comercializar sus ya famosos quesos curados en cerveza. 

La calma antes de la tormenta, Bieres de Chimay gozaba de buen prestigio, buenas ventas y gran aceptación en la región, sin embargo sucedió la primera guerra mundial y Bélgica, por su localización geográfica, terminó siendo un punto estratégico para los alemanes que encontraron que el cobre en la cervecerías belgas era más útil para ellos así que saquearon lo que pudieron y por supuesto, Chimay fue una de ellas. 

Al terminar la primera gran guerra Chimay reinicio operaciones haciéndose de equipo nuevamente para continuar en donde habían dejado, afortunadamente para ellos en 1919 el gobierno belga prohibió la venta de licores y destilados de mayor graduación alcohólica en bares lo que provocó que la demanda por la cerveza de alto contenido alcohólico (como lo suelen ser las cervezas trapences) subiera exponencialmente. 

Por supuesto, cuando algo está teniendo éxito empiezan a salir los imitadores y empezaron a aparecer otras cervezas con nombres de abadías famosas, engañando a más de un consumidor por lo que Chimay registró la marca de "Abeyye de Scourmont" que fue el primer intento de registrar una marca de producto trapense, marca que Chimay ha sido el mayor promotor de este símbolo de autenticidad que vemos hoy en día. 

Y como no podía ser de otra manera, la segunda guerra mundial volvió a azotar en Bélgica y la historia se repite. Alemania ocupa Bélgica, Alemania necesita el cobre, Alemania deja a las cervecerías belgas sin su equipo, los belgas lloran, los Alemanes pierden, los belgas reconstruyen sus cervecerías, TODOS SOMOS FELICES.  

Chimay en lo particular no sólo reconstruyo la planta, aprovecharon para modernizar su procesos y estar en la punta de las innovaciones tecnológicas en la fabricación de cerveza. Una de las primeras cosas que se cambiaron fue que la misma abadía haría el malteado de sus granos y se aisló su cepa de levadura. Ya en 1948 empiezan a fabricar su famosa Blue Cap como una especialidad de navidad. 

Uno de los primeros registros de el uso de extracto de lúpulo en lugar de los pellets o la flor entera se dio en 1950 ya que los monjes aseguraban que estos aceites en extracto eran más eficientes para el control de la calidad, práctica que terminarían copiando otros monasterios.  

En 1966 lanzan su tercera cerveza de línea, Chimay Cinq Cent, la blanca para los compas. Esta cerveza fue creada en respuesta a Orval que tanta popularidad empezó a tener. A pesar de esto sería difícil poner a ambas como algo similar, la realidad es que Orval por si misma es un estilo muy particular. Esta Chimay Cinq Cent junto a la Westmalle Dubbel son las únicas cervezas trapense que se comercializan tanto en botella como en barriles.  

Una de las anécdotas que más me gusta de Chimay es justo después de su reconstrucción post segunda guerra mundial. La abadía de Rochefort empezó a verse amenazada por las cervezas de Chimay que empezaban a llegar a su territorio, aprovechando que eran miembros de la misma congregación se acercaron a ellos para pedirles que por favor no se metieran con su plaza porque les estaban bajando las ventas. Chimay en un acto de buena voluntad prefirió no hacerlo pero si ayudarles a su mejora tecnológica y reconstrucción,  entre esto también se les llevó levadura de Chimay, sin embargo por la gran diferencia de la mineralidad del agua esta no funcionó igual en Rochefort, para lo que a los años sesentas cambiaron a la cepa de Westmalle.  

Es un hecho que la química del agua es algo importante que tomar en cuenta cuando haces cerveza, tanto q momento, cuando Chimay maquilaba su cerveza Cinq Cent en La Trappe, estos enviaban su agua hasta la maquiladora para asegurar su receta lo más posible. 

Afortunadamente para nosotros, Chimay es la trapense que más fabrica cerveza y la que más exporta, siendo 35% de su producto dedicado a esto así que es común verla en los anaqueles de distintas tiendas en el mundo. Por supuesto México uno de ellos y sin duda España, tanto que va a ser parte del Barcelona Beer Fest a los que agradezco nuevamente por invitarme a participar y una gran disculpa por tardarme tanto en publicarlo, pero como les comentaba en un correo, se me torcieron los cables y nunca terminé por enviárselos. 

Nos estamos leyendo 
Eslem Torres